Urgencias dentales durante el coronavirus

Reducir la actividad laboral mientras dure el Estado de Alarma decretado debido a la crisis sanitaria del coronavirus, que continúa haciendo estragos en el planeta, es fundamental para reducir su expansión. El teletrabajo se impone en España y las actividades no esenciales pasan a un segundo plano. Mientras, las sanitarias se hacen más fundamentales que nunca. En el caso de las clínicas dentales también tenemos que adaptarnos a esta situación, y por eso solo atendemos urgencias y siempre dentro de unas estrictas medidas de seguridad que se han visto reforzadas. Ahora bien, ¿qué se considera una urgencia dental?

Es el gran interrogante de nuestros pacientes, especialmente de los que acuden con regularidad para mantener un estado óptimo su salud bucodental. Dentro de las diferentes consideraciones que cada uno puede hacer acerca de qué urge y qué no, el elemento que marca qué es una urgencia dental es siempre la salud y cómo de prioritaria es su atención.

En este sentido, toca descartar dolores de lo más típicos como el debido a los cambios de temperatura, propios en pleno salto de estación como el que vivimos a la primavera, o, por ejemplo, el que puede provocar el masticar alimentos o la incrustación de los mismos. El cepillado y el hilo dental son nuestros mejores aliados en estos casos. Sin embargo, la clave la encontraremos en el momento en que no hay comida en la boca: si en estos momentos no existe dolor, no existe urgencia.

Si lo hubiese, tampoco esto significa que debamos acudir con urgencia al dentista. Al igual que un antiinflamatorio puede ser eficaz cuando vemos afectado cualquier otro grupo muscular, puede funcionar en este caso, especialmente si el foco del dolor son las encías.

Aspectos más delicados como el sangrado, el picor o el mal olor han de ser atajados de manera inmediata. Esto se consigue con un mayor aumento de la higiene. En estos momentos, además, es importante que nos lavemos las manos antes y después del cepillado y que nuestro cepillo no comparta vaso con otros de nuestros familiares, evitando así la transmisión vírica.

Debemos ser conscientes de que debemos pasar el mayor tiempo posible en casa. No debemos acudir a la clínica dental si la solución la tenemos en nuestra casa o simplemente requiere de más higiene y, sobre todo, paciencia.

Como siempre, urgencias dentales serán, así pues, todas aquellas a las que nosotros mismos no podamos dar solución:

  • Traumatismo: si hemos sufrido una caída o golpe que ha quebrado una o varias piezas dentales, necesitamos ser atendidos por profesionales.
  • Implante excesivamente incómodo: si notamos que un implante se desplaza un poco, que no cunda el pánico. Llamemos a nuestro dentista solo si nos evita comer y hacer vida normal.
  • Bracket caído: si no podemos fijarlo de nuevo en su sitio, ni prescindir de su función, necesitamos la ayuda de nuestro dentista.
  • Tratamientos en curso: algunos, especialmente los de ortodoncia, pueden ser continuados en casa siguiendo las indicaciones de nuestros doctores. Pero si ellos mismos nos lo desaconsejan, deberemos seguir visitándoles.

En cualquier caso, para evitar tener que salir de casa, lo mejor es extremar las medidas de higiene y así reducir la aparición de urgencias dentales, al igual que hacemos al aumentar el lavado de manos o el uso de guantes y mascarillas para acudir al trabajo o al supermercado. Siempre es mejor prevenir que curar, pues ya habrá tiempo de visitar a nuestro dentista una vez termine el confinamiento.

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